La argentinidad no es algo fácil de explicar, es que sólo un
argentino lo puede sentir, quizás en nuestra vida cotidiana lo podemos escuchar
en la radio, en la televisión, leer en el diario, en las revistas, ver en el
colectivo, en la universidad, en una charla con el vecino, en una reunión con
amigos o con la familia.
Somos los ideales que nos separan y las costumbres que nos
unen, la cultura que heredamos y la historia que nos contaron. Somos Gardel,
el Martin Fierro, Messi y Favaloro a la vez. Nos movilizamos para expresar lo
que sentimos, desde enojo, tristeza, alegría, euforia, memoria hasta
solidaridad cuando un par más la necesita. Somos un caos constante porque es el
“quilombo” lo que nos caracteriza y como dice la canción "Podemos ser lo
mejor o también lo peor con la misma facilidad".
Somos los primeros en reprocharnos, pero los primeros en
defender nuestra patria ante las críticas del exterior. Estamos orgullosos de
revelar al mundo todo aquello que nos identifica, sin importar lo que digan,
demostrando la pasión por nuestros colores, los que llevamos dentro. Somos
opinólogos de todo, sabemos de fútbol, política, medicina, leyes y religión. Nos
gusta atar todo con alambre, viviendo en una constante incertidumbre.
De Ushuaia a la
Quiaca, somos esto y mucho más.
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